Innovación responsable y mujeres

Por Alberto Álvarez Quiroga

El primer informe “Mujeres e innovación 2020” acaba de salir a la luz, y sus resultados siguen mostrando que la innovación no es muy responsable en España, al menos en referencia al eje de la igualdad de género.

El concepto de innovación responsable (RRI_Responsible Research & Innovation), que implementan las convocatorias europeas para agrupar una serie de conceptos transversales de la relación entre ciencia e innovación con la sociedad , y acaba de incluirse como criterio varolable en ayudas autonómicas, como la convocatoria InnovaPeme de la Axencia Galega de Innovación, comprende 6 ejes a tener en cuenta durante el proceso de I+D+i:

1) Participación ciudadana, para fomentar que múltiples actores se involucren en el proceso de investigación desde su concepción hasta su desarrollo y obtención de resultados.

2) Igualdad de género, para promover el equilibro entre hombres y mujeres en los equipos de trabajo.

3) Educación científica para mejorar los procesos educativos y promover vocaciones científicas entre los más jóvenes.

4) Ética para fomentar la integridad científica, con el fin de prevenir y evitar prácticas de investigación inaceptables.

5) Libre acceso a la información científica, para mejorar la colaboración entre grupos de interés y el diálogo abierto con la sociedad.

6) Acuerdos de gobernanza, para proporcionar herramientas que fomenten la responsabilidad compartida entre grupos de interés e instituciones.

Estos ejes son claves para hacer frente a grandes retos sociales actuales a través de una investigación e innovación éticamente aceptable, socialmente deseable y sostenible.

Pero los resultados del informe “Mujeres e Innovación 2020” muestran la existencia de desequilibrios en la presencia de mujeres en los sectores de ciencia e innovación y refuerzan así la necesidad de seguir impulsando medidas que acaben de forma efectiva con los obstáculos para el pleno desarrollo profesional de las mujeres en estos campos.

Según dicho informe la problemática se refleja en la siguiente contradicción, mientras que el 51% de los RRHH en Ciencia y Tecnología son mujeres, sólo el 31% está participando en actividades de I+D+i.

  • El total de recursos humanos en Ciencia y Tecnología, es decir, los RRHH que son especialmente importantes para la innovación en un país, está formado por un 49% de hombres y un 51% de mujeres, en los sectores de alta y media-alta tecnología (AyMAT).
  • El total de personal investigador, en jornada completa, en sectores empresariales AyMAT, está compuesto por un 69% de hombres frente a un 31% de mujeres.

No sólo la parte de ejecución de la innovación muestra esta desigualdad, el acceso a los recursos y programas de fomento de la innovación también presenta esta diferencia. Así en las empresas financiadas por el CDTI, un 23% son mujeres frente a un 77% de hombres. Este porcentaje mejora para las mujeres en el sector farmacéutico (56% mujeres) y empeora, sin embargo, en los sectores de fabricación de maquinaria, hasta el 11,6%.

Por tanto, podemos concluir, que queda mucho por recorrer para que la innovación española pueda considerarse igualitaria.